“¿De dónde sacamos la absurda idea que para que los niños se porten bien, primero hay que hacerlos sentir mal?”. Esta es una de las frases más famosas de Jane Nelsen, psicóloga educativa y una de las impulsoras de la disciplina positiva. ¿Sabes qué es y por qué combina a la perfección con el método Montessori? ¡Lo descubrimos hoy!

 

¿Qué es la disciplina positiva?

 

La Disciplina positiva es un método educativo ideado por Rudolf Dreikurs y Alfred Adler en los años 20 que se puede concebir como una filosofía de vida. Entre sus principios básicos están el respeto y el amor.

¿Y qué le diferencia de otros modelos educativos?, pensaréis. Pues su enfoque bilateral: pone el foco tanto en las necesidades de los peques como en las de los adultos.

Es verdad que la palabra ‘disciplina’ en sí puede producirnos cierto rechazo. Pero, si nos fijamos en su etimología no tiene nada que ver con castigar con severidad. El concepto disciplina proviene de la palabra en latín ‘disciplini’, y significa seguidor de un líder admirado o venerado.

 

¿Qué propone la disciplina positiva?

 

Este método propone que se equilibre la balanza en la educación, es decir, que no se decante ni hacia el lado de los niños ni hacia el de los adultos.

Según su propuesta, el olvido de las necesidades de los niños fomenta el miedo, la sumisión y la rebeldía. En cambio, si lo que se olvida son las necesidades de los adultos, se refuerza la falta de valentía y la dependencia.

Por lo tanto, la disciplina positiva (DP) propone que se consiga el equilibrio perfecto para fomentar la enseñanza, el aprendizaje y la construcción de habilidades.

 

Las necesidades de los pequeños

 

La disciplina positiva contempla que las necesidades de los pequeños deben ser cubiertas de manera natural. Es decir, su propuesta es que los adultos seamos capaces de entender e identificar estas necesidades y guiemos al pequeño hacia la buena dirección.

Los niños no son malos, no tienen malas intenciones. Tienen necesidades, como todos en cada etapa de nuestras vidas. Lo que debemos buscar a través de la educación que le proporcionemos es la madurez. Que desarrollen su capacidad de discernir entre el bien y el mal.

 

Abandonar los castigos y los mil ‘NO’

 

Por ejemplo, cuando vuestros pequeños muerdan o empujen a otros pequeños. No es que lo hagan con maldad, es una reacción completamente natural. Lo ven en otros niños y lo sienten como una necesidad. ¿Les habéis preguntado si tienen ganas de patear o morder? Seguramente su respuesta haya sido positiva. Si es así, ¿por qué no les proponéis que empujen la pared y puedan “desahogarse” de esta manera sin dañar a nadie? Ésta sería una de las técnicas de disciplina positiva.

Abandonar los castigos y los miles de NO que no entienden con disciplina positiva hará que entiendan que pueden hacer lo que quieran siendo respetuosos con los otros. Y, probablemente, en pocos días dejarán de tener ese comportamiento, ya que razonarán.

 

Consejos para aplicar la DP en casa

 

Hay varias técnicas para empezar a aplicar la técnica de disciplina positiva. Por eso, para que os sea más fácil, aquí van unas cuantas ideas que podéis empezar a poner en práctica desde ya mismo:

 

  • Intentar entender al niño:

No es tarea fácil ponerse en la piel de un pequeño o pequeña. Intentar descifrar qué es lo que les pasa por la cabeza para actuar de cierta manera nos será muy útil. Si entendemos qué ideas o creencias le llevan a hacer unas cosas u otras, podremos buscar las herramientas para cambiarlas.

 

  • Criticar con conciencia

No se trata de criticar a la persona en sí. Hacer que se sienta mal consigo mismo por un acción en concreto no es justo para el niño. Por eso debemos centrarnos en criticar su acción en concreto, consiguiendo que entiendan porqué está mal hecho. En cambio, si se le criticas a él o ella, se sentirá ridiculizado o insultado.

 

  • Dar razones:

Es importante que los peques entiendan por qué motivos no está bien eso que le indicamos. No vale con decirle miles de veces “no”. Debemos intentar hacerles comprender cuáles son las razones que hay detrás de esta negativa. De esta manera no solo se limitarán a no hacerlo más, sino que aprenderán las razones. (Recordemos el ejemplo anterior de las patadas o empujones).

 

  • La técnica del globo

Se trata de un método de actuación ante las rabietas o ataques de ira. Consiste en enseñarle al niño a controlar su respiración para conseguir su relajación. Para hacerlo: enseñadle que su barriguita es como un globo que se infla y se desinfla cuando respira.

 

  • Elogiar cuando es necesario

No solo se trata de señalarle las cosas que no hace bien y darle motivos. También debemos valorar las cosas que sí hace bien. Así, cuando el peque haga las cosas como le hemos enseñado (o no), debemos reconocérselo y mostrárselo.

Aun así, en este punto cabe recordar que la Disciplina Positiva rechaza la teoría del castigo y la recompensa. Con eso queremos decir que, una cosa es el reconocimiento que le podemos dar y, la otra, muy poco aconsejada, la de concederle un capricho o recompensa material.

 

Montessori y disciplina positiva

 

Son muchos los expertos que apuntan a la efectividad educativa de la combinación de estos dos métodos. Y es que, el método Montessori, del que ya os hemos hablado en otras ocasiones, también incluye técnicas de disciplina positiva.

Básicamente, los dos persiguen los mismos objetivos: que el niño crezca y madure para convertirse en una buena persona. Entre otros, ambos métodos rehúsan el castigo como método y, por lo contrario, usan la enseñanza y ejemplificación para corregir malas actuaciones.

 

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